Ver lo que es tan evidente. Somos curiosos, queremos ver, ver todo ¿Pero estamos preparados para ver de verdad lo que hay para ver? Todo lo que tenemos que ver está ahí, siempre está ahí a la vista, lo importante nunca está oculto, solo se trata de querer verlo. Cuando queremos podemos ver con los ojos, con la nuca, con el alma, ver hasta lo invisible. Ver, verte, verme ¿podes verme, puedo verte? Estoy acá, estás ahí, si queres podes verme, solo tenes que querer. Estás vivo y solo debes despertar ¿Podes? ¿Queres?
Y una forma errante de permanecer llenó de noches todo nuestro amanecer.Loco vos no entendés nada del amor. Loco, me gustás así de loco,inestable y caprichoso. Mucho mejores que el vino son los besos de tu boca.[Y tal vez es porque vivo de la forma en que mal vivo que te digo lo que digo],que me encuentro tan perdida.Loco, sólo lo que escribo es lo que soy y no tengo mucha energía para hoy.
viernes, 11 de junio de 2010
Vivimos viendo sin ver. ¿Por qué nos cuesta tanto ver de verdad?
Ver lo que es tan evidente. Somos curiosos, queremos ver, ver todo ¿Pero estamos preparados para ver de verdad lo que hay para ver? Todo lo que tenemos que ver está ahí, siempre está ahí a la vista, lo importante nunca está oculto, solo se trata de querer verlo. Cuando queremos podemos ver con los ojos, con la nuca, con el alma, ver hasta lo invisible. Ver, verte, verme ¿podes verme, puedo verte? Estoy acá, estás ahí, si queres podes verme, solo tenes que querer. Estás vivo y solo debes despertar ¿Podes? ¿Queres?
Ver lo que es tan evidente. Somos curiosos, queremos ver, ver todo ¿Pero estamos preparados para ver de verdad lo que hay para ver? Todo lo que tenemos que ver está ahí, siempre está ahí a la vista, lo importante nunca está oculto, solo se trata de querer verlo. Cuando queremos podemos ver con los ojos, con la nuca, con el alma, ver hasta lo invisible. Ver, verte, verme ¿podes verme, puedo verte? Estoy acá, estás ahí, si queres podes verme, solo tenes que querer. Estás vivo y solo debes despertar ¿Podes? ¿Queres?
miércoles, 2 de junio de 2010
whore
Casi que a la fuerza recorro las horas
y no me encuentra el día si no encuentro su boca
diciendo ¡venga , venga, que me vuelvo loca!.
y ando entre su pelo y hay un agujero;
me subo a las estrellas
y me tiro de cabeza.
"subí al árbol más alto
que tiene la alameda
y vi miles de ojos
dentro de mis tinieblas.
nosotras no las vemos,
las hormigas comentan.
y el caracol: mi vista
sólo alcanza a las hierbas"
Que nada me interesa de alrededor
y me subo a lo más alto de la locura,
me encuentro a mi princesa hablando con la luna
echándose carreras a ver quién es más puta.
Que no me da la gana pasar media vida
buscando esa frase que tal vez no exista.
¡no me mira! ¿y qué cojones puedo decir?
mi perro ya no quiere la comida
y en mi cabeza paso el día buscándote.
Llego a tus rincones
llenos de flores
y por mis esquinas llenas de colores
se ha desbocao la primavera
la noche entera.
Bebo de una fuente caliente caliente
y vuelvo a ver al hada que nunca me abandona.
cuando no estoy contigo domestico las horas
y hago que den brincos y hago que corran.
Que no me da la gana pasar media vida
buscando esa droga que tal vez no exista.
¡no me mira el sol que no me mira
si no me viene a ver una sonrisa!
y se me sale dando pedales
sin mi permiso una lagrimilla.
¡no me mira el sol que no me mira
si no me viene a ver una sonrisa!
y se me sale dando pedales
sin mi permiso una lagrimilla.
Llego a tus rincones
llenos de flores
y por mis esquinas llenas de colores
se ha desbocao la primavera
la noche entera.
Que nada me interesa de alrededor
y me subo a lo más alto de la locura,
me encuentro a mi princesa hablando con la luna
echándose carreras a ver quien es más puta.
y no me encuentra el día si no encuentro su boca
diciendo ¡venga , venga, que me vuelvo loca!.
y ando entre su pelo y hay un agujero;
me subo a las estrellas
y me tiro de cabeza.
"subí al árbol más alto

que tiene la alameda
y vi miles de ojos
dentro de mis tinieblas.
nosotras no las vemos,
las hormigas comentan.
y el caracol: mi vista
sólo alcanza a las hierbas"
Que nada me interesa de alrededor
y me subo a lo más alto de la locura,
me encuentro a mi princesa hablando con la luna
echándose carreras a ver quién es más puta.
Que no me da la gana pasar media vida
buscando esa frase que tal vez no exista.
¡no me mira! ¿y qué cojones puedo decir?
mi perro ya no quiere la comida
y en mi cabeza paso el día buscándote.
Llego a tus rincones
llenos de flores
y por mis esquinas llenas de colores
se ha desbocao la primavera
la noche entera.
Bebo de una fuente caliente caliente
y vuelvo a ver al hada que nunca me abandona.
cuando no estoy contigo domestico las horas
y hago que den brincos y hago que corran.
Que no me da la gana pasar media vida
buscando esa droga que tal vez no exista.
¡no me mira el sol que no me mira
si no me viene a ver una sonrisa!
y se me sale dando pedales
sin mi permiso una lagrimilla.
¡no me mira el sol que no me mira
si no me viene a ver una sonrisa!
y se me sale dando pedales
sin mi permiso una lagrimilla.
Llego a tus rincones
llenos de flores
y por mis esquinas llenas de colores
se ha desbocao la primavera
la noche entera.
Que nada me interesa de alrededor
y me subo a lo más alto de la locura,
me encuentro a mi princesa hablando con la luna
echándose carreras a ver quien es más puta.
sábado, 29 de mayo de 2010
De tanto esquivar soledad ya no hay nada que me espante, todo lo que tuve una vez, hoy es ayer; hoy es distante. De nada vale recordar lo que fue algún día, de nada vale llorar las horas perdidas.Pues allí está la muerte, esperando.Soyquien ayer cantó sé vos, hoy por ser yo, transito errante, el ca
mino del corazón que aún dentro de mi pecho late. Sueños comprenderán, cuál fue mi movida, cuando la carga del tiempo se sume a sus vidas. Si lo quiere mi suerte. Será cierto. ES POR TANTO EXTRAÑAR QUE NO CIERRA MI VIDA, NO SÉ PORQUE RAZÓN EL AMOR ME LASTIMA. De nada vale llorar lo que fuera entonces, mi verdad mi razón, junto al cedro y al bronce. La guardará la tierra. Nuevamente.
mino del corazón que aún dentro de mi pecho late. Sueños comprenderán, cuál fue mi movida, cuando la carga del tiempo se sume a sus vidas. Si lo quiere mi suerte. Será cierto. ES POR TANTO EXTRAÑAR QUE NO CIERRA MI VIDA, NO SÉ PORQUE RAZÓN EL AMOR ME LASTIMA. De nada vale llorar lo que fuera entonces, mi verdad mi razón, junto al cedro y al bronce. La guardará la tierra. Nuevamente.
Ya no sé qué pensar , bien y mal en el camino comeré si es que estás compartiendo mi destino.Y siento la risa de alguien que conoce su poder
se alargan los días, ven te necesito una vez más...
Oh noooo! ya no sé por qué luchar tanto por tí.. algo me daña, cuando no estás , si no estás en marquesinas quedarán esos deseos que vos me das..
Sé que no..no es verdad! que me des todo en la vida y saber disfrutar...el valor de tus caricias.
Infame sin culpa muchos matarían por tu amor y cubres el mundo con tu injusta forma de elección.
Y siento la brisa de alguien que conoce su poder
se alargan los días, ven te necesito una vez más.
martes, 25 de mayo de 2010
“The Ballad of the Sad Cafe” (“La Balada del Café Triste”)
"Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir.
Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto, cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el amado también puede pertenecer a cualquier categoría. La persona más estrafalaria puede ser un estímulo para el amor. Un hombre puede ser un bisabuelo chocho y seguir amando a una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw dos décadas atrás. Un predicador puede amar a una mujer de la vida. El amado puede ser traicionero, astuto o tener malas costumbres. Sí, y el amante puede verlo tan claramente como los demás, pero sin que ello afecte en absoluto la evolución de su amor. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor turbulento, extravagante y hermoso como los lirios venenosos de la ciénaga. Un buen hombre puede ser el estímulo para un amor violento y degradado, y un loco tartamudo puede despertar en el alma de alguien un cariño tierno y sencillo. Por lo tanto, el valor y la calidad del amor están determinados únicamente por el propio amante. Por este motivo, la mayoría de nosotros preferimos amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo puede causarle dolor.
(…)
La bebida de la señorita Amelia tiene una cualidad especial. Se nota limpia y fuerte en la lengua, pero una vez dentro de uno irradia un calor agradable durante mucho tiempo. Y eso no es todo. Como es sabido, si se escribe un mensaje con jugo de limón en una hoja de papel, no quedan señas de él. Pero si se pone el papel un momento delante del fuego, las letras se vuelven marrones y se puede leer lo que contiene. Imaginen que el whisky es el fuego y que el mensaje es lo más recóndito del alma de un hombre: sólo así se comprende lo que vale la bebida de la señorita Amelia. Cosas que han pasado inadvertidas, pensamientos ocultos en la profunda oscuridad de la mente, de pronto son reconocidos y comprendidos. Un obrero textil que no piensa más que en telar, en la fresquera, en la cama y vuelta al telar; este obrero bebe unas copas el domingo y se tropieza con un lirio de la ciénaga. Y toma esta flor y la pone en la palma de su mano, examina el delicado cáliz de oro y de pronto le invade una dulzura tan intensa como un dolor. Y ese obrero levanta de pronto la mirada y ve por primera vez el frío y misterioso resplandor del cielo de una noche de enero, y un profundo terror ante su propia pequeñez le oprime el corazón. Cosas como éstas son las que ocurren cuando uno ha tomado la bebida de la señorita Amelia. Uno podrá sufrir o podrá consumirse de alegría, pero la experiencia le habrá mostrado la verdad; habrá calentado su alma y habrá visto el mensaje que se ocultaba en ella.
(…)
La verdadera historia de amor es la que tiene lugar en el corazón de los amantes, y ésta nadie sino ellos pueden llegar a conocerla. El amor en todo caso es una experiencia en la que siempre conviven lo cómico y lo sublime."
Carson McCullers
Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto, cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el amado también puede pertenecer a cualquier categoría. La persona más estrafalaria puede ser un estímulo para el amor. Un hombre puede ser un bisabuelo chocho y seguir amando a una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw dos décadas atrás. Un predicador puede amar a una mujer de la vida. El amado puede ser traicionero, astuto o tener malas costumbres. Sí, y el amante puede verlo tan claramente como los demás, pero sin que ello afecte en absoluto la evolución de su amor. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor turbulento, extravagante y hermoso como los lirios venenosos de la ciénaga. Un buen hombre puede ser el estímulo para un amor violento y degradado, y un loco tartamudo puede despertar en el alma de alguien un cariño tierno y sencillo. Por lo tanto, el valor y la calidad del amor están determinados únicamente por el propio amante. Por este motivo, la mayoría de nosotros preferimos amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo puede causarle dolor.
(…)
La bebida de la señorita Amelia tiene una cualidad especial. Se nota limpia y fuerte en la lengua, pero una vez dentro de uno irradia un calor agradable durante mucho tiempo. Y eso no es todo. Como es sabido, si se escribe un mensaje con jugo de limón en una hoja de papel, no quedan señas de él. Pero si se pone el papel un momento delante del fuego, las letras se vuelven marrones y se puede leer lo que contiene. Imaginen que el whisky es el fuego y que el mensaje es lo más recóndito del alma de un hombre: sólo así se comprende lo que vale la bebida de la señorita Amelia. Cosas que han pasado inadvertidas, pensamientos ocultos en la profunda oscuridad de la mente, de pronto son reconocidos y comprendidos. Un obrero textil que no piensa más que en telar, en la fresquera, en la cama y vuelta al telar; este obrero bebe unas copas el domingo y se tropieza con un lirio de la ciénaga. Y toma esta flor y la pone en la palma de su mano, examina el delicado cáliz de oro y de pronto le invade una dulzura tan intensa como un dolor. Y ese obrero levanta de pronto la mirada y ve por primera vez el frío y misterioso resplandor del cielo de una noche de enero, y un profundo terror ante su propia pequeñez le oprime el corazón. Cosas como éstas son las que ocurren cuando uno ha tomado la bebida de la señorita Amelia. Uno podrá sufrir o podrá consumirse de alegría, pero la experiencia le habrá mostrado la verdad; habrá calentado su alma y habrá visto el mensaje que se ocultaba en ella.
(…)
La verdadera historia de amor es la que tiene lugar en el corazón de los amantes, y ésta nadie sino ellos pueden llegar a conocerla. El amor en todo caso es una experiencia en la que siempre conviven lo cómico y lo sublime."
Carson McCullers
Suscribirse a:
Entradas (Atom)